Se está perdiendo
esta maravillosa y útil costumbre de comer juntos en familia, debido a las
múltiples actividades que ahora tiene el papá, la mamá y a los horarios tan
diversos de los niños en sus escuelas. La sociedad a cambiado
por ejemplo en lo que se refiere a los horarios y distancia de los sitios de
trabajo a tal grado que han aumentado las familias en donde el padre solo llega
a su casa los fines de semana, o llega diario pero llega a las 10 de la noche
cuando los niños ya están durmiendo, y muchas veces no se reúne con ellos a la
hora de ingerir los alimentos.
No alcanza el tiempo. La mamá trabaja. El padre tiene que
trasladarse a su trabajo a una distancia enorme y se levanta a las 4 de la
mañana. El padre no llega diario por su trabajo. Los niños salen de la escuela
cuando precisamente el padre o la madre están trabajando. Son múltiples situaciones por las que las
reuniones familiares para las comidas no se logran.
Las sociedades, los gobiernos, las empresas, los patrones,
no toman en cuenta la importancia que tiene la reunión diaria familiar para las
comidas. Comer juntos en familia se
relaciona con el buen desarrollo de la salud mental y la estabilidad sobre todo
en la adolescencia. Cuando la familia se reúne a comer se producen beneficios
nutritivos, sociales y emocionales.
Se deberían dar facilidades a los trabajadores,
profesionistas, empleados etc. para que sus trabajos estuvieran cerca de sus
hogares. Se debería facilitar los cambios de plazas. Ahora los padres tienen
que movilizarse mucho en sus trabajos, cambian de ciudades, y hasta de países.
Los horarios son irregulares. La integridad familiar se quiebra. Y desde luego
comer juntos en familia se hace algo raro, en ocasiones tan raro que solo en
las celebraciones o navidades se pueden reunir.
Son problemas
sociales que repercuten en la formación de las personas. Muchas veces
los padres de familia y ahora las madres pierden valioso tiempo en los
traslados sobre todo en las grandes ciudades. Siendo en ocasiones horas que se
necesitan para llegar a los sitios de trabajo. También los niños tiene ese
problema con las escuelas alejadas y también se deberían considerar que las
mejores escuelas “son las más cercanas al hogar”. No es mejor la escuela que está a 1 hora de
camino, puesto que diariamente se pierden 2 horas valiosas que deben ser
dedicadas a la educación y formación de la persona.
Los padres deben considerar estos tiempos perdidos y muchas
veces es mejor sacrificar un mejor sueldo que perder valiosos tiempos para la
familia.Estos problemas se han agravado por la necesidad cada vez mayor de que la mamá también trabaje. Pero muchas veces se pierde mas trabajando que dedicarle más valioso tiempo a la familia.
El comer juntos en familia, ayuda entre muchas otras cosas a
establecer los buenos modales que ahora se están perdiendo.
Si se tiene el privilegio de comer juntos, algunas reglas
deben recordarse por ejemplo:Reglas de mesa para los pequeños:
“Donde aprendemos a comer el pan de cada día”
Debo sentarme en silencio, y ante todo agradecer a Dios;
Debo aguardar la comida con paciencia hasta el momento en que me sirvan.
No debo rezongar ni enfurruñarme, ni mover la silla ni los platos.
No debo jugar, no debo cantar ni debo hablar inútilmente, pues los niños deben ser discretos;
No debo hablar de mi comida ni debo protestar si no me agrada.
No debo decir: “el pan está duro”, “el té quema”, “qué frío está el café”, ni llenarme la boca de comida, no toser o estornudar frente a la mesa.
Debo pedir las cosas por favor.
No debo manchar el mantel limpio, ni ensuciarme los dedos con la comida
Debo quedarme en mi asiento al terminar, no corretear en torno de la mesa.
Debo mover la silla, al levantarme, con suma discreción, sin hacer ruido, y elevar mi corazón a Dios elogiando este amor maravilloso.
¡pero! ........... Si no se lucha
por lograr comer juntos, menos se podrán realizar las enseñanzas de las buenas
costumbres.
Felicidades para los que comen juntos en Familia.