martes, septiembre 19, 2006

Nuestros Ancianos


Cuidar a Nuestros Seres Queridos

En algún momento de nuestra vida tenemos que cuidar a alguien que está incapacitado, inválido, anciano etc. Los enfermos crónicos, incurables, en una familia constituyen una carga importante para el equilibrio de los integrantes tanto económica como emocional, de tiempo, de recursos etc.
Estos cuidados dependen básicamente de las posibilidades económicas de la familia, del medio ambiente y de las costumbres. Factores que son diferentes en cada país. Es curioso ver que los cuidados de los ancianos por ejemplo en nuestro medio ambiente (México) están a cargo de los hijos principalmente, pero no de todos los hijos, casi siempre es uno solo, ó una sola, que sacrifica su tiempo, su vida misma para cuidar al anciano querido. Se llega a observar alguna situación en donde una mujer desatiende su propia vida, por atender a su padre o madre anciana y/o enferma. Llegando inclusive a conservar su soltería por esos motivos, y a no poder formar una familia. Son casos extremos pero existen por ejemplo la completa aberración familiar de un caso de locura, en el cual el cuidador (nieto) hombre violaba a la anciana enferma con frecuencia y sin enterarse el resto de la familia. Es difícil saber el trato que reciben estas personas por sus cuidadores, pues son cuestiones íntimas, familiares, y no se pueden detectar por que no se mencionan, sobre todo cuando los cuidadores saben que cometen mal trato con estas personas. Sin embargo es seguro que hay maltrato, por lo menos descuidos, y en grados extremos golpes y otras agresiones. En otros medios los cuidados de estas personas están a cargo de enfermeras, o gente especialista para ello. Y los Asilos son escasos y exclusivos muchas veces para gente de un nivel económico alto.
Los problemas son muchos, son ocultados, son poco comentados, pero la atención a los enfermos, inválidos, ancianos, ocasiona verdaderos disgustos entre los familiares, y son algo indeseable con el tiempo.
Qué pasa?, Nuestra cultura se basa en el amor a la familia, pero hay decadencia importante, por el egoísmo que se fomenta ahora por el mercantilismo, consumismo, e invasión de los placeres. Nuestros seres queridos muchas veces los abandonamos por tener el tiempo ocupado para nuestro placer, beneficio o bienestar.
Qué soluciones puede haber: Se debe fomentar el amor a las personas, a nuestros semejantes, con el ejemplo principalmente, si alguna vez nuestros padres nos cuidaron y nos arrullaron y nos dieron de comer, es muy natural que nosotros los cuidemos, con amor, completamente desinteresado, con ternura, dedicación, tiempo. Parece fácil, Pero se carece de esto. Observemos lo que pasa en nuestro medio.
Reflexionemos.

Un saludo afectuoso.

Michael Murphy

2 comentarios:

Joshua dijo...

Yo creo que es un asunto de cultura, ya que como bíen lo dice en nuestro contexto se ha fomentado y vendido la idea de que el consumismo y el estatus es algo por lo cual se debe de vivir, dejando de lado los valores que enriquecen a una sociedad, sin embargo, hay que tener en cuenta, que cuando se tiene a un miembro de la familia con alguna discapacidad, ya sea derivada de la edad o de alguana patología, la familia y núcleo social, tambien enferma, considero entonces, que se trata de un problema de entendimiento entere los miembros de la familia y los que procuran el cuidado, no abandonando las actividades propias, y porque no? los placeres, tenemos derecho, se cree y se ha difundido de manera erronea que el obtener y buscar placer es pecaminoso, sin embargo ello constitulle le ecencia de la vida, así como el pensar y razonar, solo habrá que encontrar el punto mediatico que equilibre la asistencia a un familiar y mi propia asistencia. Saludos Michael, siempre es un placer leer su blog.

Michael_M dijo...

Gracias Joshua por tu comentario como siempre atinado. Efectivamente pienso que los placeres no todos son pecaminosos, sin embargo, no son la meta, como muchos ahora piensan.
La educación de los seres humanos podría ser encaminada a cultivar más las virtudes, que los placeres.